Reforma laboral: su impacto en la organización social del cuidado

En Argentina, el Senado otorgó media sanción al proyecto de Reforma Laboral impulsado por el Gobierno Nacional. La iniciativa introduce cambios relevantes en materia de contratación, estabilidad, despido, jornada y regulación de los conflictos laborales. Esto abre interrogantes sobre su impacto en la organización social del cuidado, es decir, en la manera en que la sociedad distribuye el tiempo, los recursos y las responsabilidades vinculadas a la atención de niñas y niños, personas mayores, personas con discapacidad o con enfermedades, y las tareas domésticas asociadas a estas actividades.

Entre las principales modificaciones previstas se encuentran la posibilidad de fraccionar las vacaciones, la ampliación de esquemas de distribución de la jornada laboral mediante bancos de horas, cambios en la base de cálculo de las indemnizaciones por despido y la incorporación de un Fondo de Cese Laboral como alternativa al régimen indemnizatorio tradicional.

En este contexto, resulta necesario analizar cómo estas transformaciones pueden incidir en quienes sostienen cotidianamente tareas de cuidado. En Argentina, la mayor parte de este trabajo es no remunerado, se realiza dentro de los hogares y recae principalmente sobre las mujeres, lo que configura una desigualdad estructural que condiciona trayectorias laborales, ingresos y autonomía económica.

La implementación del banco de horas habilita la posibilidad de extender la jornada en determinados períodos y compensarla con descanso posterior, sin el pago de horas extras. Sin embargo, las necesidades de cuidado no siempre pueden postergarse o acumularse. La extensión imprevista de la jornada puede generar tensiones en la organización familiar y aumentar la incertidumbre en hogares que dependen de redes de apoyo limitadas.

La extensión del período de prueba de tres a seis meses prolonga la situación de inestabilidad laboral, ya que permite la desvinculación sin indemnización durante ese lapso. En ese escenario, el temor a la pérdida del empleo puede desalentar la solicitud de permisos o adecuaciones ante situaciones vinculadas al cuidado.

En materia de licencias, la continuidad de una licencia por paternidad de solo dos días corridos mantiene una distribución desigual de las tareas de crianza y concentra en las mujeres el impacto laboral de la llegada de hijas o hijos. Asimismo, la reducción del salario durante licencias por enfermedad puede afectar con mayor intensidad a hogares monomarentales y a trabajadoras que constituyen el principal sostén económico.

Por su parte, la posibilidad de sustituir la indemnización por un Fondo de Cese Laboral implica una modificación en la protección ante el despido. La estabilidad en el empleo constituye un factor central para garantizar previsibilidad de ingresos en contextos donde existen responsabilidades de cuidado permanentes.

Cuando el Estado no asegura condiciones para ejercer el derecho a cuidar y a recibir acompañamiento, esa responsabilidad se desplaza al ámbito privado y queda sujeta a la capacidad económica de cada familia. En ese escenario, la carga se concentra en los hogares y recae, de manera desproporcionada, sobre las mujeres.

El cuidado no es una cuestión individual sino una dimensión central de la organización social y económica. Analizar el impacto de las reformas laborales desde esta perspectiva permite incorporar un enfoque de derechos y de igualdad, con el objetivo de evitar que cambios normativos profundicen brechas existentes y afecten especialmente a quienes ya sostienen tareas esenciales para el funcionamiento de la vida cotidiana.