Igual remuneración por trabajo de igual valor: las brechas que persisten

Cada 18 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Igualdad Salarial, una fecha establecida por las Naciones Unidas para visibilizar las desigualdades en materia de remuneración entre mujeres y varones y promover el principio de igual remuneración por trabajo de igual valor.

Este principio está establecido en el Convenio Nº 100 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), adoptado en 1951, que establece la igualdad de remuneración entre mujeres y varones por un trabajo de igual valor, sin discriminación por razón de sexo. La desigualdad salarial no puede explicarse únicamente por diferencias en la remuneración de personas que realizan exactamente la misma tarea.

El problema es más amplio y estructural. También intervienen la concentración de mujeres en sectores y ocupaciones peor remuneradas, las menores posibilidades de acceso a posiciones jerárquicas, las interrupciones o reducciones de jornada asociadas a las responsabilidades de cuidado y las desigualdades que pueden producirse en los procesos de contratación, remuneración y promoción laboral. La OIT identifica, entre otros factores, la segregación ocupacional, la subvaloración de trabajos realizados mayoritariamente por mujeres y la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados.

Por eso, hablar de brecha salarial implica mirar cómo se organiza el mercado de trabajo y también cómo se distribuye el trabajo fuera de él. La desigual distribución de las tareas domésticas y de cuidado puede limitar el tiempo disponible para el empleo remunerado y afectar las posibilidades de sostener jornadas completas, desarrollar determinadas trayectorias laborales o acceder a oportunidades de crecimiento profesional.

En Argentina, la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2021 del INDEC muestra una distribución desigual del trabajo no remunerado. Las mujeres de 14 años y más destinan, en promedio, 6 horas y 31 minutos diarios a estas actividades, mientras que los varones destinan 3 horas y 40 minutos. Esto supone una diferencia de 2 horas y 51 minutos diarios.

La maternidad también puede profundizar estas desigualdades. La maternidad implica una mayor participación de las mujeres en las tareas de cuidado, lo que puede generar interrupciones o modificaciones en sus trayectorias laborales, reducir el tiempo disponible para el empleo remunerado y dificultar el acceso a determinadas oportunidades de desarrollo y puestos de mayor responsabilidad. Estas desigualdades no responden únicamente a decisiones individuales, sino que se vinculan con la forma en que se distribuyen socialmente las responsabilidades de cuidado y con las condiciones en que se organiza el trabajo remunerado. La OIT identifica la distribución desigual de las responsabilidades familiares y de cuidado como uno de los factores que inciden en las desigualdades laborales entre mujeres y varones.

La desigual distribución de los ingresos y del trabajo no remunerado también puede tener efectos a lo largo del ciclo de vida. Menores ingresos y trayectorias laborales más discontinuas pueden traducirse en menores derechos vinculados con la protección social y los sistemas previsionales. De este modo, las desigualdades económicas pueden acumularse a lo largo de las distintas etapas de la vida. A escala mundial, las Naciones Unidas estiman que la brecha salarial de género ronda el 20%. La OIT señala, a su vez, que en 2024 las mujeres percibieron en promedio 77,4 centavos por cada dólar ganado por los varones. Las diferencias varían según los sectores, las ocupaciones y las características del empleo.

El principio de igual remuneración por trabajo de igual valor exige, por lo tanto, algo más que evitar diferencias salariales entre mujeres y varones que ocupan un mismo puesto. Su alcance es más amplio: comprende también situaciones en las que se realizan trabajos diferentes pero de igual valor, que pueden ser comparados a partir de criterios objetivos vinculados con las capacidades requeridas, el esfuerzo, las responsabilidades y las condiciones en las que se desarrolla el trabajo. El Convenio Nº 100 de la OIT promueve, en este sentido, la evaluación objetiva de los puestos de trabajo.

Este enfoque resulta especialmente relevante en sectores altamente feminizados, como los vinculados con la salud y los cuidados, donde determinadas tareas pueden encontrarse históricamente subvaloradas. Un informe conjunto de la OIT y la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las mujeres representan el 67% de quienes trabajan en el sector de la salud y los cuidados a nivel mundial y que, en ese sector, la brecha de ingresos alcanza en promedio el 24%.

En Argentina, la desigual distribución del trabajo no remunerado también tiene una dimensión económica. Una estimación oficial calculó que, en 2022, las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas representaron el 16,8% del Producto Bruto Interno (PBI) y que el 70,2% del tiempo dedicado a estas actividades correspondió a las mujeres.

Avanzar hacia la igualdad de remuneración requiere abordar distintas dimensiones de la desigualdad: mecanismos de transparencia salarial, evaluación objetiva de los puestos de trabajo, fortalecimiento de la negociación colectiva, políticas de corresponsabilidad en los cuidados, ampliación de los servicios de cuidado y medidas que favorezcan el acceso de las mujeres a sectores y posiciones mejor remunerados. La OIT reconoce la evaluación objetiva de los empleos y las políticas de transparencia salarial como herramientas para abordar las brechas de remuneración.

Desde una perspectiva de derechos, la igualdad de remuneración no es solamente una cuestión económica. Se vincula con la autonomía económica, la igualdad de oportunidades y el ejercicio efectivo de otros derechos. La brecha salarial no empieza ni termina en el recibo de sueldo. Se construye a lo largo de las trayectorias laborales, en la distribución desigual de los trabajos remunerados y no remunerados y en las oportunidades de acceder, permanecer y desarrollarse en el mundo del trabajo.

En este marco, la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, a través de la Dirección de Políticas de Igualdad, lleva adelante investigaciones con perspectiva de género que contribuyen a producir y visibilizar datos sobre las desigualdades que atraviesan a mujeres en distintos ámbitos de la vida. Asimismo, desarrolla capacitaciones de sensibilización orientadas a promover la igualdad de oportunidades, la corresponsabilidad en las tareas de cuidado y la incorporación de la perspectiva de género en los espacios laborales e institucionales.

CONOCÉ LOS INFORMES Y PROGRAMAS DE LAS CAPACITACIONES EN LA SECCIÓN POLÍTICAS DE IGUALDAD:

https://www.defensorba.org.ar/site/informestecnicos

Fuentes

– Naciones Unidas. Día Internacional de la Igualdad Salarial. 18 de septiembre. Naciones Unidas – Día Internacional de la Igualdad Salarial⁠.

– Organización Internacional del Trabajo (OIT). Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100). OIT – Convenio Nº 100⁠.

Organización Internacional del Trabajo (OIT). Equal remuneration for work of equal value. OIT – Igual remuneración por trabajo de igual valor⁠.

– Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021. Resultados definitivos. INDEC – ENUT 2021⁠.

– Ministerio de Economía de la Nación. El aporte de los cuidados al PBI. Las brechas de género en la economía argentina. 4.º trimestre 2022. Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género. Informe sobre el aporte de los cuidados al PBI⁠.

– Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Organización Mundial de la Salud (OMS). The gender pay gap in the health and care sector: A global analysis in the time of COVID-19. OIT – Brecha salarial en salud y cuidados⁠.