Los mandatos de género también impactan en nuestra salud. Ideas cómo “hay que aguantar”, “no necesito ayuda” o “no puedo parar” forman parte de modelos de masculinidad que muchas veces asocian el ser varón con la fortaleza, la autosuficiencia, la productividad y el control de las emociones.
Estos mandatos no son naturales: son construcciones sociales, culturales e históricas que se aprenden y reproducen a lo largo de la vida. Y pueden tener consecuencias concretas sobre la forma en que los varones se relacionan con su propia salud, con el sistema sanitario y con las personas de su entorno.
En Argentina, distintos datos muestran una menor presencia de los varones en los servicios de salud. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, registrados a través de uno de sus programas1, en 2022 el 61,4% de las prestaciones de atención de la salud correspondieron a mujeres y el 38,6% a varones. Asimismo, tres de cada cuatro asesoramientos realizados durante el mismo período, en las Asesorías en Salud Integral en establecimientos educativos y otros espacios socioeducativos, correspondieron a mujeres.
Esta desigualdad en el acceso basada en roles y mandatos de género, puede tener consecuencias directas en la prevención y la detección temprana de enfermedades. Cuando el cuidado y la consulta médica no forman parte de las prácticas que se esperan de los varones, es posible que el acercamiento al sistema de salud se produzca más tarde, cuando los problemas ya se encuentran avanzados.
La salud mental también está atravesada por estas desigualdades. En las consultas por salud mental de adolescentes y jóvenes de entre 10 y 24 años registradas en 20222, el 64,2% correspondió a mujeres y el 35,8% a varones. Estos datos no implican que los varones tengan menos necesidades de atención, sino que pueden expresar diferentes formas de reconocerlas y pedir ayuda.
Una de las expresiones más graves de esta problemática se observa en las muertes por suicidio.De acuerdo con los datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), durante 20253 se registraron 5.209 víctimas de suicidio en la Argentina. En cuanto a la distribución de las víctimas según género, el último dato disponible corresponde a 20244. Durante dicho período, se registraron 4.249 víctimas de suicidio, de las cuales el 80,6% fueron varones.