Este 9 de mayo se cumplen 14 años de la Ley de Identidad de Género N° 26.743, una norma pionera que ubicó a la Argentina como referencia internacional y transformó las condiciones de vida de personas trans, travestis y no binarias. Su importancia radica en el reconocimiento de la identidad de género como un derecho humano esencial, vinculado con la dignidad, la autonomía personal, la igualdad y la no discriminación.
Sin embargo, este aniversario se inscribe en un contexto de tensiones que interpelan la plena vigencia de la ley en nuestro país. En el último tiempo, la Ley de Identidad de Género ha sido objeto de cuestionamientos, propuestas de modificación y discursos que la presentan como una amenaza, en un escenario atravesado por cambios regulatorios, demoras administrativas y la expansión de narrativas que desinforman sobre la salud sexual y de género. Estas construcciones no resultan neutrales: tal como han advertido organismos internacionales, contribuyen a reforzar prejuicios, debilitar el respeto por los derechos humanos y derivan en mayores niveles de discriminación, violencia y retrocesos en el acceso a derechos.
En ese marco, la modificación introducida por el Decreto de Necesidad y Urgencia 62/2025 genera preocupación por sus efectos concretos en el acceso a derechos. En particular, la restricción impuesta al acceso de personas menores de 18 años a tratamientos integrales hormonales y a otras intervenciones contempladas en la ley configuran un cambio regresivo respecto del esquema de protección previamente vigente, y compromete los estándares de garantía de derechos que la normativa había consolidado.
En este sentido, y a partir de los casos abordados desde la Defensoría LGBT+, se advierte que estas medidas impactan directamente en la vida cotidiana de las personas. En el último tiempo, se ha registrado un incremento de consultas de familias vinculadas a la interrupción o imposibilidad de acceso a tratamientos hormonales, así como demoras de hasta seis meses en la emisión de DNI rectificados y errores en los datos consignados con posterioridad a la rectificación.
Estos obstáculos, lejos de ser meramente administrativos, afectan el ejercicio efectivo de derechos, como la integridad física y mental de las adolescencias trans. De esta manera, conmemorar este nuevo aniversario implica reconocer el carácter transformador de la Ley de Identidad de Género y, al mismo tiempo, reafirmar la necesidad de resguardar su plena vigencia, evitando retrocesos y fortaleciendo políticas públicas que garanticen el acceso real y efectivo a derechos.
Tu identidad es un derecho. Tu DNI también.
La ley reconoce el derecho de toda persona a modificar su nombre, sexo registral e imagen en el DNI cuando no coinciden con su identidad de género.
Podés solicitar:
- Nombre
- Sexo registral