8M: del derecho al voto al derecho al patrimonio

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires impulsa una iniciativa orientada a promover la autonomía económica y la educación financiera de las mujeres, entendiendo que el acceso al conocimiento sobre el manejo del dinero, el ahorro y la inversión constituye una herramienta fundamental para avanzar hacia una igualdad real.

Desde el Área de Educación Financiera de la Defensoría se observó, a partir de la experiencia en talleres y capacitaciones en escuelas secundarias, una persistente brecha de confianza en la participación en temas financieros. En muchas de estas actividades, aproximadamente el 70% de las intervenciones y preguntas fueron realizadas por varones, lo que refleja la presencia de mandatos culturales que históricamente asociaron las decisiones económicas, el riesgo y la inversión a los varones.

En este contexto, el 8 de marzo se presenta como una oportunidad para visibilizar y transformar esas dinámicas, promoviendo que más mujeres y jóvenes participen activamente en el aprendizaje y la toma de decisiones vinculadas a las finanzas personales. La educación financiera no se limita al ahorro o al orden de los gastos. Implica contar con herramientas para tomar decisiones informadas sobre el propio proyecto de vida, desde elegir qué estudiar o dónde vivir hasta proyectar el futuro con mayor autonomía.

Asimismo, el acceso al conocimiento financiero permite enfrentar de manera más efectiva las brechas económicas y salariales que persisten en el mercado laboral. Diversos estudios y experiencias muestran que cuando las mujeres gestionan recursos económicos, tienden a reinvertirlos en educación, bienestar familiar y desarrollo comunitario, generando un impacto positivo que trasciende lo individual.

Por eso, desde la Defensoría se propone reforzar la participación de mujeres en espacios de formación financiera desde edades tempranas y promover una mirada que incorpore el derecho al patrimonio y a la autonomía económica como parte de la agenda de igualdad. En ese sentido, el organismo convoca a la comunidad educativa, a profesionales y a la ciudadanía en general a fomentar espacios de participación igualitaria, donde las mujeres puedan apropiarse de herramientas financieras que contribuyan a ampliar sus oportunidades.

La igualdad no se construye solo en el acceso al trabajo o en el reconocimiento de derechos formales. También se consolida cuando todas las personas cuentan con el conocimiento y la confianza necesarios para gestionar y hacer crecer los recursos que generan.